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Interés simple

El interés simple es la forma más sencilla de calcular un rendimiento: los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial, no sobre los intereses que ya has ido ganando. Es decir, no hay "bola de nieve": cada periodo ganas exactamente lo mismo.

La fórmula

Interés = C × r × t

Donde C es el capital inicial, r es el tipo de interés por periodo (0,05 para un 5 %) y t es el número de periodos (normalmente años). El valor final es simplemente el capital más esos intereses:

Valor final = C × (1 + r × t)

Ejemplo: 2.000 € al 4 % anual durante 3 años. Interés = 2.000 × 0,04 × 3 = 240 €. Valor final = 2.240 €.

Fíjate en que ganas 80 € cada año (2.000 × 0,04), año tras año, sin que esa cifra cambie nunca.

Dónde aparece el interés simple en la vida real

Aunque el interés compuesto es el que domina la inversión a largo plazo, el interés simple sigue siendo muy habitual:

  • Cupones de bonos. Un bono que paga un cupón fijo (por ejemplo, 3 % sobre el nominal cada año) te abona siempre la misma cantidad. Si no reinviertes ese cupón, estás cobrando interés simple.
  • Algunos depósitos y préstamos a corto plazo. Si los intereses se pagan al vencimiento o se liquidan periódicamente y los retiras, no se capitalizan.
  • Cálculos de intereses de demora. Muchos recargos e intereses legales se calculan de forma simple sobre la cantidad adeudada.

La diferencia con el interés compuesto

La clave está en si los intereses se reinvierten o no:

Año Capital Interés simple (4 %) Interés compuesto (4 %)
1 2.000 € 80 € 80,00 €
2 80 € 83,20 €
3 80 € 86,53 €
Total 240 € 249,73 €

En 3 años la diferencia es pequeña, pero como el exponente del compuesto crece con el tiempo, a 20 o 30 años la separación es enorme. Por eso, para tus inversiones de largo plazo, lo que importa es el compuesto.

Para entender a fondo por qué el compuesto se dispara con el tiempo, consulta la guía dedicada al interés compuesto.

Por qué esto importa al invertir en bonos

El cupón de un bono es interés simple: te pagan la misma cantidad fija cada año sobre el nominal. La diferencia entre un bono "normal" y uno potente a largo plazo está en qué haces con ese cupón: si lo gastas, es interés simple puro; si lo reinviertes en más bonos o en el mercado, lo conviertes en compuesto. Esa decisión, repetida durante 20 años, separa dos resultados muy distintos. Es exactamente la lógica detrás de una escalera de bonos.

Para inversión a largo plazo, lo que de verdad mueve la aguja es el interés compuesto: reinvertir, no retirar.