Derivados: qué son, qué riesgo tienen y cómo tributan
Un derivado es un contrato cuyo valor depende de otro activo (el subyacente): una acción, un índice, una materia prima, una divisa… No compras la empresa ni el índice; compras un contrato que gana o pierde según se mueva el subyacente. Se usan para cubrirse de un riesgo o para especular, y casi siempre con apalancamiento.
Los más habituales
- Futuros: acuerdo para comprar o vender un activo a un precio fijado en una fecha futura. Se liquidan cada día por diferencias.
- Opciones: dan el derecho (no la obligación) a comprar (call) o vender (put) a un precio y fecha dados. El comprador paga una prima que puede perder entera.
- Warrants: opciones emitidas por una entidad financiera y negociadas en mercado, como si fueran un valor.
- Knock-outs y turbos: productos apalancados que se cancelan si el subyacente toca un nivel (la barrera); al cancelarse, lo invertido se pierde (o casi).
- CFD (contratos por diferencias): se cobra o paga la diferencia de precio del subyacente entre la apertura y el cierre, sin llegar a poseerlo.
Apalancamiento: ganar y perder más rápido
El apalancamiento controla una posición mayor que el dinero que pones. Con un apalancamiento de 10×, una subida del 5 % del subyacente da un 50 % sobre lo invertido... y una bajada del 5 % da un −50 %. Con la barrera de un knock-out, una bajada moderada basta para perder el 100 % de lo invertido. En algunos productos (futuros, CFD, opciones vendidas) incluso puedes perder más de lo que pusiste.
Por eso son productos para quien entiende exactamente qué compra: no son una alternativa "más rápida" a un fondo indexado, sino un tipo de riesgo distinto. Mira también diversificación y riesgo.
Cómo tributan en España
En términos generales, el resultado de comprar y vender derivados es una ganancia o pérdida patrimonial que se integra en la base del ahorro: se suman las ganancias y pérdidas del año, se pueden compensar entre sí, y el saldo tributa por los tramos del ahorro (del 19 % al 30 %). Las pérdidas netas se arrastran cuatro años, como explica la guía de plusvalías al vender. Hay productos concretos (algunos con liquidación en forma de intereses o con finalidad de cobertura) que tienen su propio tratamiento, así que conviene comprobar el de cada uno.
La regla de los dos meses. La norma que bloquea una pérdida si recompras el mismo valor en los dos meses anteriores o posteriores está redactada para valores o participaciones. La doctrina de la Dirección General de Tributos (por ejemplo, la consulta V2172-21, sobre opciones) entiende que los derivados como los futuros y las opciones son instrumentos financieros y no valores negociables, y por tanto esa regla no se les aplica. Con los CFD el razonamiento suele ser el mismo, pero conviene confirmarlo para tu caso. Los warrants, turbos y certificados cotizan como valores, y ahí la respuesta depende del producto concreto y de si hay valores homogéneos: no des por hecho ni que sí ni que no, y consúltalo.
Los derivados con subyacente o broker extranjero pueden además traer obligaciones informativas (por ejemplo, declarar bienes y derechos en el extranjero). Contrasta tu caso antes de presentar la declaración.
Por qué Sextante no sigue su precio
Sextante registra tus derivados (por ejemplo, los que importas de Trade Republic) con sus compras y ventas, y cuentan en el informe de plusvalías. Pero no sigue su precio: un knock-out o un warrant tiene su propio identificador, caduca, se cancela y su cotización depende de emisor, barrera y vencimiento, algo que las fuentes de precios que usamos no cubren de forma fiable. Una cotización ausente o errónea distorsionaría tu rentabilidad, así que en la cartera van en una sección aparte, plegada, y no suman a los totales ni al valor de mercado.
Información educativa, no asesoramiento financiero ni fiscal. Los derivados pueden hacerte perder todo lo invertido, o más. La normativa y su interpretación cambian; contrasta tu caso con la AEAT o con un asesor.